El espacio (puesto en crisis) entre paseante y paisaje es el eje estructural de la obra del fotógrafo Pablo Martínez Muñiz. Sus fotografías de ciudades con edificios a medio construir o abandonados, de distritos enteros con sus calles a medio asfaltar y farolas ya instaladas sin nadie a quien alumbrar, nos atraen al mismo tiempo que nos separan de esas dimensiones totalmente fuera de escala. Las fotografías de la serie Maximalismos y otras poéticas del espacio invadido de Martínez Muñiz no solo son volumen, construyen volumen. Un volumen desproporcionado de separación y de unión al mismo tiempo, un volumen en el cual el límite con la propia naturaleza ensalza aún más lo artificial y natural de estos paisajes. Un volumen, apunta ya el propio título de la serie, de invasión.

 

Las fotografías en Maximalismos y otras poéticas del espacio invadido una vez observadas, evolucionan, crecen, progresan, florecen. Estas fotografías son recordadas más allá de su contemplación, pasan a formar parte de nuestro propio archivo visual, sus historias, que en realidad son nuestras historias, son memorizadas y reconocidas por nuestra experiencia. Cerca de la contemplación monumental e idealizada del paisaje de los pintores románticos, Martínez Muñiz consigue fotografías de una belleza casi sublime, no sólo dando fe de la existencia de esos paisajes sino transformándolos en una especie de postales enajenadas y desoladoras que demandan nuestra atención.

 

Pedro Vicente, crítico de arte y comisario de exposiciones.